lunes, 30 de julio de 2012

PASIÓN: FOTOGRAFÍAS EN LA AZOTEA
























Exposición colectiva en la Azotea del Círculo de Bellas Artes de Madrid
Calle Alcalá, 42
del 01 al 29/08
De 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 22:00 h
(lunes a domingo)
[horario sujeto a cambios]

viernes, 27 de julio de 2012

CARTA DE AMOR / LOVE LETTER


Todas las cartas de amor son ridículas. Y si no fuesen ridículas no serían cartas de amor... (ya lo decía el poeta...)

viernes, 20 de julio de 2012

Pecha Kucha Night 20x20



Esta noche se celebra el Pecha Kucha Night 20x20 en el espacio Unonueve (Calle Gutenberg, 4 - Madrid). A las 19h30 estaré hablando de "Te he necesitado este verano" y "Permiso para ser felices", dos proyectos míos que fueron seleccionados para ser presentados en el evento esta tarde.

Las noches Pecha Kucha fueron ideadas en Tokyo en Febrero de 2003 como un evento para que los jóvenes creadores se conozcan, creen redes y muestren su trabajo en público. Las noches Pecha Kucha se han convertido en una celebración masiva, con eventos sucediendo en cientos de ciudades, inspirando a los creadores en todo el mundo.

Su nombre viene del término japonés para el sonido producido al charlar y consiste en un sencillo formato de presentación: 20 imágenes x 20 segundos (aproximadamente 7 minutos). Se trata de un formato que hace las presentaciones concisas, creando un ambiente dinámico. Fueron seleccionados 10 proyectos fotográficos comisariados por Juan Valbuena (NoPhoto) y Juan Santa-Cruz.

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Esta noite se celebra o Pecha Kucha Night 20x20 no espacio Unonueve (Calle Gutenberg, 4 - Madri). Às 19h30 estarei falando sobre "Precisei de você neste verão" e "Licença para ser felizes) , dois projetos meus que foram selecionados para ser apresentados no evento esta tarde.

As noites Pecha Kucha fueron idealizadas em Tokyo em Fevereiro de 2003 como um evento para que os jovens criadores se conheçam, criem redes e mostrem seu trabalho ao público. As noites Pecha Kucha se tornaram uma celebração massiva, com eventos acontecendo em centenas de cidades, inspirando criadores em todo o mundo.

Seu nome vem do termo japonês para o som produzido ao falar e consiste em um simples formato de apresentación: 20 imagens x 20 segundos (aproximadamente 7 minutos). Se trata de um formato que torna as apresentações concisas, criando um ambiente dinâmico. Foram selecionados 10 projetos fotográficos pelos curadores Juan Valbuena (NoPhoto) e Juan Santa-Cruz.

martes, 3 de julio de 2012

PERMISO PARA SER FELICES / LICENÇA PARA SER FELIZES


















En algunos países de Europa, como España, Francia, Portugal, República Checa e Italia, las tiendas cierran por vacaciones y ponen un cartel en la puerta avisándolo. Esta práctica sería absolutamente peligrosa en mi país, puesto que debido a los altos índices de violencia y robos en Brasil, si uno pusiera un cartel en su establecimiento avisando que pasaría un tiempo fuera, cuando volviese es posible que ya no encontrase ni siquiera el edificio... Por esta razón, estos carteles siempre me llamaron muchísimo la atención. Además de hacerme reflexionar sobre muchas cosas a la vez (como la necesidad de evadirse, el como se mueve la economía en un momento de crisis, la frustración de no conseguir lo que se busca, la soledad, los movimientos migratorios en verano, etc), siempre me pregunto qué estarían haciendo las personas mientras su establecimiento permanece cerrado. He preguntado a franceses, italianos, portugueses y españoles, qué les gustaría hacer en los meses de vacaciones y luego les fotografié de acuerdo con sus respuestas. "Permiso para ser felices" es un proyecto complementario al que hice el año pasado y que se llama "Te he necesitado este verano".

Em alguns países da Europa, como Espanha, França, Portugal, Repúbica Tcheca e Itália, as lojas têm férias coletivas. Fecham as portas e colocam um cartaz avisando as datas nas quais estarão fora. Esta prática seria absolutamente perigosa no meu país, já que devido aos altos índices de violência e roubos no Brasil, se uma pessoa colocasse um cartaz na porta do seu estabelecimento avisando que estaria um tempo fora, é possível que quando voltasse, não encontrasse nem sequer o edifício... Por esta razão, estes cartazes sempre me chamaram muito a atenção. Além de me fazer refletir sobre muitas coisas ao mesmo tempo (a necessidade de desconectar-se, como se movimenta a economia de um país em um momento de crise, a frustração de não conseguir o que se procura, a solidão, os movimentos migratórios que acontecem no verão, etc.), sempre me pergunto o que as pessoas estariam fazendo enquanto seu estabelecimento permanece fechado. Perguntei a franceses, portugueses, espanhóis e italianos, o que gostariam de fazer nas suas férias e depois fiz suas fotos de acordo com suas respostas. "Licença para ser felizes" é um projeto complementar ao que fiz o ano passado e que se chama "Precisei de você neste verão".


martes, 12 de junio de 2012

CURACIÓN / CURA / HEALING










La inspiración para el proyecto Curación surge de una conversación con Teco Barbero, un amigo fotógrafo. Teco es ciego y me comentó que le pidió a otro fotógrafo que le describiera una foto suya. Al hacerlo, su amigo le dijo que, a no ser por el hecho de que el modelo había parpadeado, su fotografía estaba perfecta. Me percaté de que estamos todos condicionados por una contaminación estética. Si el acto de parpadear es natural y todos parpadeamos, no hay razón para considerar que una foto sea mala porque un modelo haya parpadeado. Pensé en la cantidad de fotografías que había rechazado, por esa razón, en los más de 15 años en los que estuve haciendo fotografías de modelos y editoriales de belleza para revistas femeninas. Luego pensé que los otros fotógrafos también hacían lo mismo. Y así repetimos y repetimos los patrones visuales que nos impone el bombardeo de imágenes al que somos sometidos diariamente. Curación es un intento de metamorfosear la estética. De curarse de la contaminación. Aquí, la foto buena es la que el modelo parpadea.




A inspiração para o projeto Cura surge de uma conversa com Teco Barbero, um amigo fotógrafo. Teco é cego e me comentou que pediu a outro fotógrafo que lhe descrevesse uma foto sua. Ao fazê-lo, seu amigo lhe disse que, a não ser pelo fato de o modelo ter piscado, sua fotografia estava perfeita. Me dei conta de que estamos todos condicionados por uma contaminação estética. Se o ato de piscar é natural e todos piscamos, não há nenhuma razão para considerar que uma foto seja ruim porque um modelo tenha piscado. Pensei na quantidade de fotografias que havia desprezado, por este motivo, nos mais de 15 anos em que estive fazendo fotografias de modelos e editoriais de beleza para revistas femininas. Logo pensei que os outros fotógrafos também faziam o mesmo. E assim repetimos e repetimos os padrões visuais impostos pelo bombardeio de imagens ao que somos submetidos diariamente. Cura é uma tentativa de metamorfosear a estética. De curar-se da contaminação. Aqui, a foto boa é a que o modelo está piscando.

miércoles, 9 de mayo de 2012

martes, 8 de mayo de 2012

PRIMAVERA / PRIMAVERA / SPRING











Y por querer tenerte siempre a mi vera, te guardé, primavera....






E por querer te ter sempre ao meu lado, te guardei,
primavera...





















martes, 20 de marzo de 2012

PRIMAVERA EN MADRID


–Ya estoy reventado y no me sale –dijo mientras intentaba acertar el difícil taconeo de la coreografía.
A su lado, a menos de 30 centímetros, yo observaba sólo con los oídos la música que le brotaba de los pies. No era capaz de identificar exactamente dónde estaba equivocándose y tampoco lo que pretendía hacer. No osaba mirarle directamente, aunque fuera solo a los zapatos: he partido del principio de que toda partícula altera su comportamiento al notar que es observada y yo no podría perdonarme si cometiera el pecado mortal de interferir en una manifestación flamenca tan genuina.
Ha parado –¡por Dios!– ¿alguna partícula habrá oído mis pensamientos? No estaba segura de mi inocencia y para disfrazar la supuesta culpabilidad, me miraba las propias rodillas intentando no moverme ni para respirar. Si pudiera, no respiraría. Si supiera como hacerlo, bloquearía mis pensamientos y dejaría que la mente se quedara en blanco.
– ¡No me sale, no me sale! –dijo irritado con la falta de sintonía entre intención y respuesta muscular.

Estaba feliz por mi propia insignificancia al haber comprendido que no eran mis pensamientos los responsables de su inapelable pausa. Segura de que sus partículas no me habían notado, consideré muy eficiente mi intento de permanecer de incógnito en el diminuto espacio que dividíamos. Era una más, y nada más. Solo me limitaba a desear que él continuara intentándolo mientras hubiera tiempo… Y que sus partículas continuaran sin percibirme. Lo deseaba con tanta intensidad que, si hubiera podido, habría permitido que mi cuerpo perdiera la densidad y yo me transformara en etérea percepción plenamente despierta a la energía que me rodeaba. Invisible, podría desfrutar más a gusto del regalo que la vida acababa de presentarme –y a lo mejor también de quitarme: el hombre se encontraba enfadado con sus piernas y en aquel momento yo no podía tener la certeza de si él había desistido o si se concentraba antes de volver a empezar. Prefería que la segunda opción fuera la correcta. Por precaución, para no despistarle, lo único que se movía en mí era el corazón. El tiempo avanzaba indigno haciendo que mi desesperación se volviera cada vez más grande. No tendríamos mucho tiempo más y yo tampoco podía prever quién saldría antes: ¿seria él o seria yo? Tomada por una inquietante ansiedad, he empezado a querer que sus partículas me notaran y siendo así, como una suerte de súplica, he permitido que el latido de mi corazón sonara un poco más fuerte.

En un determinado instante, una alegría infinita se había apoderado de mí –¡había funcionado!–, por suerte, el gitano había entendido mi deseo casi silencioso y había empezado otra vez: imprimía en el suelo, el sonido bellamente ritmado de su alma. (Me habría gustado mucho que él y sus partículas hubieran oído mi agradecimiento también silencioso.) El hombre no tenía canas, pero imagino que debía tener unos 50 y pocos años, tal vez sesenta... Tampoco tenía muchas arrugas, pero en su cara era visible la carga de vida que le había dejado tan interesante. Ahora se encontraba satisfecho con la descarga emocional que acababa de despejar en forma de percusión: ¡finalmente sus pies le habían obedecido!

– ¿Qué quieres que haga, que te cante tu canción preferida? –estaba contento consigo mismo y se permitía compartir su arte.
Frente a nosotros, la gitana no le respondía nada: tenían problemas personales –ella no quería sonreír para él. Él intentaba agradarle de alguna manera para disculparse por algún fallo. Él sabía que se había equivocado. Ella también. Eso no era problema mío, sin embargo, quería que ella le disculpara, simplemente porque sonreía con los ojos, pero orgullosamente –y contradiciendo a sus sentimientos– no dejaba que la sonrisa se le escapara por la boca. Quizá ya le hubiera perdonado y quería forzarle a cantar. Él lo sabía. Yo también: era un juego de estrategias... Como si no me hubiera sido suficiente el regalo de la danza, el hombre ha llenado los pulmones de aire:

”LA primavEra La PriMaVErA
Va Llenando DE rosAh
LoH coRAzoNeh que sUEÑaN

La PrimAVerA La PriMaVerAh
cON Su BelLoH coLOreH
El arMa TRIstE alEgRA”


Me he sorprendido cantando junto con él, aunque en absoluto silencio. Un murmullo cualquiera, aunque casi inaudible sería un pecado todavía más grave que el anterior: las partículas... Padeciendo una especie de hermetismo, ahora era yo quien no dejaba escapar la sonrisa por la boca: yo no me había dado cuenta de que sabía la letra, pero la tenía resonando en la cabeza de tanto oír el CD de Camarón. Me tomé prestado de aquella mujer rolliza y linda la dedicación musical que le era ofrecida –mi "primo" cantaba para ella, pero estaba a mi lado, y aunque no lo supiera, cantaba directo a todos mis sentidos: la música me entraba por toda la extensión de mi piel, dejando miles de pelos de punta. Quería continuar allí, pero el tiempo, que corría mucho más deprisa que las manecillas de mi reloj, no me ofrecía ninguna tregua y estaba al borde del final. Ya no podía quedarme más. Me surgió, entonces, una necesidad inmensamente visceral de comunicarme con sus partículas. Discreta, pero intensamente, me he despedido de los gitanos con una sonrisa de agradecimiento. La mujer sonríe. El hombre me agradece también con una sonrisa.

Estación: Menéndez Pelayo. Salgo del metro. Mis ojos continúan sonriendo.


(Este texto lo he escrito en 2007)